La mayoría de los departamentos de salud recomiendan hacer pruebas al menos una vez al año, aunque algunas áreas dicen que cada 3-5 años es aceptable si los resultados se mantienen limpios - lo más seguro es hacerlo anualmente, especialmente si tienes niños o personas mayores en casa. Más allá de bacterias, querrás pruebas de nitratos, arsénico y niveles de pH; si tu pozo es antiguo o está cerca de tierras agrícolas, los pesticidas y metales pesados también importan. Un laboratorio local de calidad del agua o tu departamento de salud del condado pueden decirte exactamente qué pruebas tienen sentido para tu área, ya que los riesgos de contaminación varían mucho dependiendo de la geología y lo que haya cerca. Como tu agua ha estado bien hasta ahora, probablemente no estés en peligro inmediato, pero hacer una prueba completa de referencia pronto te dará tranquilidad y te ayudará a saber qué monitorear de aquí en adelante.