Evitá diciembre y enero a toda costa si no querés pagar el triple por todo. Es temporada alta, hace bastante calor y humedad, y los precios están por las nubes. Agosto y septiembre tampoco son la mejor opción porque es época de lluvia y hay más riesgo de huracanes en la región. Abril y mayo se ponen medio pegajosos también con el clima.
Tu mejor apuesta es ir entre febrero y marzo, o en octubre y noviembre. En esos meses el clima es mucho más manejable, llueve menos, y los precios bajan bastante comparado con las fiestas. Febrero y marzo especialmente son buenos porque ya pasó el pico del verano y la ciudad no está tan abarrotada. Noviembre también es decente, aunque empieza a subir un poco el precio de cara a las fiestas.
Lo que conviene es evitar las vacaciones escolares de fin de año si podés, y buscar viajar en esos períodos donde la mayoría de gente está en otra cosa. Con tu familia vas a estar más cómodo, los hoteles y restaurantes no van a estar tan llenos, y tu bolsillo te lo va a agradecer. Fijate en vuelos de mitad de semana, que suele haber buenas tarifas.