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La acumulación de polvo no siempre es tan riesgosa como la gente cree - la mayoría de las consolas la aguantan bien hasta que el flujo de aire realmente se ve afectado. El aire comprimido funciona mejor, solo mantén la lata en posición vertical y usa ráfagas cortas desde algunos centímetros de distancia, o coge un cepillo de cerdas suaves si quieres ser extra cuidadoso.
Lo que la gente suele pasar por alto es que quieres evitar que el ventilador gire mientras soplas aire. Si simplemente golpeas las rejillas con aire comprimido, las aspas del ventilador pueden girar rápidamente y dañar potencialmente el motor o los rodamientos, especialmente en consolas antiguas. Sostén la consola firmemente, incluso puedes cuñar algo suavemente para evitar que los ventiladores internos se muevan si puedes acceder al área, y luego usa ráfagas cortas desde una distancia de unos centímetros. Mantén la lata perfectamente vertical para que solo salga el gas propulsor, no líquido, que sería desastroso.
Para la suciedad más difícil que no cede solo con aire, un cepillo suave o un cepillo de dientes viejo hace maravillas en las propias rejillas de ventilación. Solo sé cuidadoso y trabaja alrededor de las rejillas en lugar de empujar las cerdas hacia adentro. Si el polvo se ha acumulado mucho, a veces un paño de microfibra ligeramente húmedo pasado suavemente por afuera ayuda, pero mantén cualquier humedad lejos de las aberturas: lo seco siempre es más seguro con electrónica. La clave es tener paciencia en lugar de ser agresivo, de verdad.
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