La introducción gradual es definitivamente el camino a seguir. Las ratas son animales sociales y la mayoría se llevan bien eventualmente, pero obligarlas a estar juntas de inmediato es buscar problemas. Vas a querer pasar como una o dos semanas en esto dependiendo de cómo respondan. Empieza manteniéndolas en jaulas separadas en la misma habitación para que se acostumbren al olor y la presencia del otro sin riesgo de pelear. Tu rata territorial necesita tiempo para acostumbrarse a la idea de que hay otra rata cerca.
Después de unos días de eso, puedes intentar el enfoque de "territorio neutral" donde pones a ambas en un espacio que ninguna ha reclamado todavía - como una bañera o una caja grande vacía. Mantén estas sesiones cortas, quizá 10-15 minutos, y obsérvales de cerca. Algunas ratas estarán tranquilas bastante rápido, otras tardan más. Estás buscando acicalamiento y juego en lugar de persecución o postura agresiva. Si las cosas se ven tensas, sepáralas e intenta de nuevo en un día o dos. La mayoría de la gente encuentra que funciona mejor si haces estos encuentros en territorio neutral varias veces antes de intentar una fusión completa de jaula.
Una vez que parezcan genuinamente tranquilas la una con la otra durante las sesiones de territorio neutral, puedes intentar ponerlas juntas en la jaula original, pero asegúrate de que hay suficiente espacio y múltiples escondites para que ninguna se sienta acorralada. Ten una jaula de respaldo lista por si acaso, pero honestamente la mayoría de las ratas de rescate se adaptan bastante bien a vivir juntas una vez que no las apresuras. La paciencia vale la pena porque una vez que se unan, se harán compañía mutuamente y notarás que están menos estresadas en general.