La cámara de tu teléfono es genuinamente tu mejor primer paso, y la razón es simple: necesitas descubrir si realmente te gusta *hacer* fotografía antes de gastar dinero en equipo. La parte creativa (composición, luz, timing) es lo que hace que la fotografía sea divertida, y tu teléfono lo maneja perfectamente bien. Pasa unos meses fotografiando con lo que tienes, aprende los conceptos básicos de encuadre e iluminación, y observa si todavía te interesa cuando ya no es algo nuevo y brillante.
Una vez que sabes que realmente te apasiona, *entonces* piensa en mejorar tu equipo. Una cámara DSLR de entrada o mirrorless usada de hace unos años se puede conseguir por $300-500 si buscas bien, y ahí es cuando obtienes beneficios reales como mejor duración de batería, visor óptico (en DSLRs), y espacio para crecer hacia diferentes lentes. Pero honestamente, mucha gente descubre que está feliz simplemente mejorando sus habilidades de fotografía con teléfono a través de una mejor comprensión de la composición y aplicaciones de edición.
La trampa en la que cae la mayoría de la gente es comprar equipo costoso esperando que eso los haga apasionarse por el hobby. No funciona así. Toma un montón de fotos con tu teléfono primero, observa qué sujetos realmente llaman tu atención, fíjate en qué condiciones de iluminación te emocionan. Ese conocimiento hará que cualquier cámara que compres después sea mucho más útil porque realmente sabrás qué es lo que buscas.