En general, simplemente tener criptomonedas no genera un evento gravable en EE.UU. - las ganancias no realizadas no se gravan hasta que realmente las vendas o intercambies. Así que si tus tenencias simplemente están sentadas en tu billetera o cuenta de intercambio, no tienes que pagar impuestos este año basándote solo en el aumento de precio. La factura fiscal llega cuando conviertes a dólares, intercambias una cripto por otra, o la usas para comprar algo.
Dicho esto, hay algunos casos especiales que vale la pena conocer. Si recibiste la criptomoneda como ingreso (minería, recompensas por staking, airdrops, o pago por trabajo), eso es gravable en el año que la recibiste, sin importar si la has vendido desde entonces. Las recompensas por staking en particular pueden ser complicadas porque estás generando nuevos eventos gravables mientras tus tenencias originales simplemente están ahí. El IRS no ha sido completamente claro en todos los escenarios, por eso mucha gente encuentra confusos los impuestos sobre criptos.
Como la ley fiscal puede volverse complicada y las sanciones por equivocarse son reales, vale la pena al menos tener una conversación con alguien que sepa de tributación de criptomonedas - un CPA o software de impuestos que maneje correctamente activos digitales. Si la compraste directo y no has hecho nada más con ella, probablemente estés bien por ahora, pero conocer tu situación exacta marca una diferencia.