Si el veterinario descartó infecciones entonces probablemente sea un problema de comportamiento o estrés. Los perros no cambian de hábitos de un día para otro sin razón, así que piensa qué pasó esa semana - mudanza, nuevo animal en casa, cambio de rutina, ¿quizás estuviste fuera más de lo usual? El calor de julio también puede afectar el comportamiento, los perros mayores (sí, 5 años ya empiezan a sentir los años) pueden tener problemas de control cuando hace demasiado calor. Mientras tanto, limpia a fondo las zonas donde orinó - y hablo de un verdadero enzymatic cleaner, no amoníaco que huele a orina y la invita a repetir en el mismo lugar. El ácido úrico no se va tan fácilmente.
Después, vuelve a lo básico: aumenta los paseos diarios por lo menos un par más, especialmente después de las comidas y antes de acostarte. Confínala en un espacio reducido cuando no puedas controlarla - como una sola habitación - porque los perros tienden a no orinar donde duermen y comen. Si se puede acomodar tranquila en el sofá y orinar sin consecuencias, ¿por qué dejaría de hacerlo? Recompénsala generosamente cuando orina afuera, con cariños y golosinas. No le grites si la atrapas - los perros no entienden el castigo retroactivo y ella solo se asustará, empeorando la ansiedad.
Si continúa después de un par de semanas así, vuelve al veterinario y pide una segunda opinión o si te puede recomendar un especialista en comportamiento. A veces estos problemas tienen soluciones simples, pero si no es estrés o costumbre, igual podría ser algo médico que el primer chequeo no detectó.