No esperes que los manantiales de agua sulfurosa afecten inmediatamente tus facturas de luz y calefacción, no funciona así de simple.
Ahí está la diferencia en cómo se usan. La energía geotérmica se puede convertir en electricidad a través de turbinas, pero las aguas minerales sulfurosas generalmente se usan para propósitos completamente distintos: balneología, cosmetología, turismo médico. El sulfuro de hidrógeno en sí es tóxico, así que estas fuentes normalmente atraen como recurso terapéutico, no energético. Kamchatka ya es famosa por sus aguas termales, y el turismo en torno a ellas genera bastante ingresos para la región.
La electricidad allí se genera de otros recursos geotérmicos: en Kamchatka funcionan plantas geotérmicas que usan vapor de depósitos subterráneos calientes sin sulfuro de hidrógeno o con contenido mínimo. Así que el descubrimiento de nuevos manantiales sulfurosos es más interesante para el desarrollo de balnearios que para la energética. Si Kamchatka desarrolla la infraestructura turística alrededor de estos lugares, podría ayudar a la economía local, pero esa es otra historia.