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A mi parecer, la primavera y el otoño temprano son períodos ideales para la construcción. En primavera la tierra se seca después del invierno, el suelo se vuelve más denso y estable, lo cual es muy importante para los cimientos. Me fijé en esto cuando el año pasado empecé a equipar las construcciones auxiliares en la granja - en primavera era mucho más cómodo trabajar con la tierra que en el período de deshielo. En el otoño temprano tampoco está mal: no hay ese calor agotador que en pleno verano ralentiza el ritmo de trabajo, y además las precipitaciones suelen ser más predecibles.
El verano lo excluiría si hay oportunidad. El calor no solo agota a los trabajadores, sino que también afecta la calidad del cemento y otros materiales. El invierno es directamente crítico - suelo congelado, humedad constante, malas condiciones para el fraguado de las mezclas. Además se pierde mucho tiempo limpiando la nieve y el hielo. El otoño está bien hasta octubre más o menos, después las lluvias se vuelven un problema.
La regla principal es elegir la estación de tal forma que consigas terminar las etapas principales (cimientos, muros, cubierta) antes de que lleguen los fríos. Yo en la dacha empecé a construir en abril, y para finales de septiembre ya había cerrado el techo - estoy contento con el resultado. Si no hay prisa, primavera-otoño definitivamente ganan.
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