Eso podría ser completamente normal, pero no tiene por qué serlo. En los gatos, el apetito es bastante sensible a varias cosas: estrés, problemas dentales, un pequeño malestar estomacal o simplemente que se haya cansado de la comida. Una semana todavía no es demasiado tiempo, pero si Luna por lo demás parece estar bien, usa la bandeja sanitaria normalmente y sigue jugando, yo de momento me dedicaría a observar. Muchos gatos pasan por fases donde comen menos, y eso no es nada del otro mundo.
Lo que yo haría en tu lugar: fíjate si quizás está comiendo en otro lado o recibe snacks que no ves. Y prueba si el problema es la comida: intenta cambiar de marca o caliéntala un poco antes de servirla, muchos gatos lo prefieren así. Mi Luna también pasó por una fase en la que de repente dejó de comer su marca habitual, hasta que cambié a otra.
Pero si la cosa se alarga más de dos o tres semanas, o notas que está decaída, se esconde, vomita o ves algo raro, entonces sí iría al veterinario. Inflamaciones de encías u otras cosas también pueden ser la causa, y eso hay que hacerlo revisar. Pero de momento yo no me preocuparía demasiado, mientras ella por lo demás parezca estar bien.