Por ser un piso de alquiler, tu primera obligación es avisar al casero o la inmobiliaria cuanto antes, aunque sea por email, para que quede constancia de cuándo empezó el problema. Esto es crucial porque si no lo comunicas ahora, luego pueden culparte de negligencia si la cosa se agrava. Aunque parezca una gotilla sin importancia, lo que muchos no ven es que detrás de esas manchas puede haber filtraciones entre capas que degradan la estructura sin que las veas desde dentro, y eso es responsabilidad del propietario arreglar.
Mientras esperas que se muevan, intenta identificar dónde viene el agua con exactitud: si la mancha está justo bajo una tubería, un radiador o cerca de dónde se juntan dos paredes, el origen puede ser muy diferente a una gotiera de tejado. Las tuberías reventadas o con fugas son mucho más peligrosas que una canaleta tapada porque deterioran todo mucho más rápido. Coloca un cubo o una bandeja bajo la zona de goteo para recopilar agua y tomar fotos de dónde cae exactamente, porque cuando venga el técnico necesitará esa información.
Lo que casi nadie menciona es que el casero tiene un plazo legal para reparar (normalmente entre una y dos semanas según tu comunidad autónoma), así que no dejes que te diga "ya lo arreglaré cuando acabe la temporada de lluvias". Insiste en que es una reparación urgente porque afecta a la habitabilidad. Mientras tanto, no intentes sellar nada tú misma ni uses adhesivos, porque eso puede complicar el diagnóstico posterior y te costará dinero de tu depósito.