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Hacer las reparaciones esenciales antes de vender casi siempre es más rentable que dejarle al comprador que se encargue. Las inspecciones suelen revelar defectos que hacen bajar la oferta drásticamente, así que mejor vale tapar los grandes problemas (techo, plomería, electricidad) que negociar a la baja. Para las pequeñas cosas cosméticas tipo pintura o revestimiento, es menos crucial - mucha gente prefiere personalizarlo ellos mismos. Busca un buen inspector para identificar exactamente qué es lo que causa problemas antes de decidir.

Dejar todo tal cual es arriesgado: un inspector va a encontrar cosas y el comprador va a negociar duro sobre el precio. Después, realmente depende de qué hay que reparar: los trabajos grandes (techo, electricidad), deberías ocuparte de eso antes. Para las cosas cosméticas pequeñas, es menos urgente. El equilibrio es hacer justo lo que va a bloquear la venta o te va a costar caro en descuentos.

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