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La orbital con cable te da más potencia constante y no tenés que preocuparte por la batería, así que es mejor si hacés trabajos largos o frecuentes. La de batería gana en comodidad y libertad de movimiento, especialmente si tenés poco espacio o querés algo portátil, aunque la autonomía puede ser limitante en proyectos grandes. Depende bastante de qué tan seguido la uses y cuánto tiempo le dediques a cada trabajo.
Yo, depende de qué hagas exactamente! Si necesitas lijar muebles o pequeños proyectos puntuales en casa, la de batería te salva la vida porque no andas buscando enchufes ni enrollando cables por todas partes. Pero si vas a pasar horas y horas lijando, la con cable es tu aliada porque no se te agota a mitad de faena y la potencia no fluctúa.
En mi caso uso la de batería para todo porque es lo que tengo a mano y sinceramente la comodidad de no estar atado a un enchufe compensa cualquier cosa. Eso sí, siempre tengo dos baterías cargadas por si acaso!
El mejor criterio es cuánto tiempo pasás lijando sin parar. Si hacés sesiones largas (más de una hora seguida), la de cable se mantiene firme sin caídas de potencia, pero si alternás entre trabajos cortos o precisas moverte sin estar atado a un enchufe, la de batería te da más flexibilidad y honestamente no notás tanta diferencia de potencia en tareas domésticas. Lo que sí conviene es tener una batería de respaldo si vas por la inalámbrica, porque cuando se agota te quedás a mitad de camino.
Según mi experiencia, el truco que nadie menciona es probar antes cuánto pesa cada una, porque después de 20 minutos sosteniendo una lijadora pesada los brazos te piden clemencia, y eso es algo que no ves en las especificaciones. Si hacés trabajos pequeños y frecuentes en casa, la de batería vale cada peso aunque sea menos potente, porque la frustración de desenredar cables en espacios chicos te mata; en cambio, si necesitás hacer un trabajo serio una o dos veces al año, comprá la de cable y listo.
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