El cuero cabelludo graso puede ser genético, pero también depende mucho de cómo lo lavas y qué productos usas. La mayoría de champús anticaspa o "para cabello graso" son demasiado agresivos, lo que paradójicamente hace que tu cuero cabelludo produzca más sebo para compensar. Es un círculo vicioso: cuanto más lo atacas, más se defiende produciendo grasa.
Prueba con champús más suaves, preferiblemente sin sulfatos. El truco es lavar con agua tibia o fría, no caliente, porque el calor estimula las glándulas sebáceas. Intenta masajear solo el cuero cabelludo, no las puntas, y aclara bien. Si quieres, usa acondicionador solo en las puntas. Algunos colegas de esto dicen que cambiar la frecuencia de lavado también ayuda: si lavas cada día, el cuero cabelludo se acostumbra. Intenta pasar a cada dos días durante unas semanas aunque al principio esté más graso, porque eventualmente se regula.
Si después de probar esto durante un mes sigue igual, podría ser seborreica o algo más específico de tu cuero cabelludo. En ese caso sí merece la pena consultar, pero antes agota las opciones básicas. A veces también influye la dieta, el estrés o incluso qué almohada uses. Pero lo primero es cambiar el champú y la técnica de lavado, que es lo que más marca diferencia.