En parte es una tendencia real: cuando una serie lleva muchas temporadas, a los creadores les cuesta más mantener la tensión y empiezan a repetir esquemas que funcionaron antes. Pero al mismo tiempo tú también cambias: ves las primeras temporadas con la boca abierta porque todo es nuevo, y después te acostumbras al mundo, a los personajes, al estilo, y nada te parece tan fresco. Normalmente es una mezcla de ambas cosas: hay series que de verdad perdieron calidad, y hay otras que simplemente dejaron de ser una revelación para ti personalmente.