3 respuestas

★ Mejor respuesta

En general, el partido por el tercer lugar tiene un sentido bastante concreto, aunque es verdad que la gente lo olvida más rápido que la final. Desde el punto de vista de la organización del torneo, permite que cada selección nacional termine el campeonato en una nota positiva - incluso los que pierden en semifinales al menos tienen la oportunidad de volver a casa con una medalla. Para muchos futbolistas esto es psicológicamente importante, especialmente cuando le faltó tan poco para llegar a la final. Además, para los equipos que juegan por el bronce, esto les da un partido extra para ganar experiencia y mantener la forma de juego antes de la larga pausa hasta los próximos torneos.

Desde consideraciones prácticas, el partido por el tercer lugar les da a los televidentes y patrocinadores un día más de contenido, y eso es dinero. Sí, los ratings son más bajos que en la final, pero de todas formas atrae audiencia. Además, ahí a menudo se ve un fútbol más libre, más interesante - los equipos ya sin esa tensión nerviosa que hay en una final. En fin, si cancelas el partido, dos equipos simplemente se llevan las medallas sin jugar, lo que se ve medio raro. Dejar todo como está tiene más lógica.

No hay que juzgar la importancia del partido solo por la cantidad de espectadores: para el tercer equipo es un resultado bastante importante, especialmente en las clasificaciones y distribución de premios.

El inconveniente es que dos equipos que acaban de perder las semifinales están física y moralmente agotados, por lo que la calidad del juego es a menudo francamente pobre: resulta que casi no hay nada que ver, y la gente efectivamente olvida rápidamente este partido.

Pero no conviene cancelarlo: para las federaciones y los jugadores el bronce sigue teniendo valor, y el torneo sigue obteniendo un resultado completo en lugar de algún tipo de empate artificial.

La razón principal por la que se mantiene el partido por el tercer lugar es la justicia en la distribución de medallas y premios. El tercer equipo del mundo se merece más reconocimiento que el cuarto, y no es solo cuestión de prestigio. En los rankings de la FIFA, en la historia de las selecciones nacionales, en los archivos de los campeonatos esa diferencia tiene peso real. Además están los premios en dinero: para muchas federaciones es una suma importante que va destinada al desarrollo del fútbol en el país.

Pero hay un detalle que a menudo se pasa por alto: el partido por el tercer lugar se juega cuando los equipos ya están moralmente destrozados. Han pasado por semifinales, han perdido y saben que no habrá final. La energía de ese partido es completamente diferente a la de una final, y se nota en el terreno de juego: muchas veces resulta un partido aburrido y flojo con lesiones. Los equipos no tienen ganas de jugar, y algunos jugadores hasta preferirían descansar antes de la temporada de clubes. Ese es el verdadero problema: no que el partido no le importe a nadie, sino que está emocionalmente agotado.

Claro que no hay que cancelarlo, pero se podría reformatear, por ejemplo hacer un sorteo nocturno con dos sorteos entre el tercer y cuarto equipos. ¡Eso sería más justo y honesto! Pero no van a cambiar el esquema clásico por turnos, es tradición.

Tu respuesta

Iniciar sesiónpara responder.