No es que los árbitros sean lentos, la verdad es que revisar un gol polémico implica mucho más de lo que parece desde el sofá. Cuando hay una jugada controvertida, el equipo de VAR no solo mira una toma: tienen que revisar múltiples ángulos, congelar la imagen en el momento exacto del contacto o de la pelota, y a veces necesitan esperar a que las cámaras capten el instante preciso. Si es offside, tienen que ver dónde estaban todos los jugadores en ese microsegundo. Si hay una falta, tienen que determinar si fue dentro o fuera del área, si fue deliberado, la intensidad del contacto. Todo eso lleva tiempo.
Además, cuando ves esos cinco minutos que te parecen eternos, el árbitro de cancha generalmente ya sabe que se va a revisar y está esperando. Mientras tanto, en la sala de VAR están analizando, comunicándose entre ellos, pidiendo otros ángulos a los operadores de cámara. La Premier League y otras ligas grandes tienen equipos que trabajan rápido, pero incluso así hay jugadas que son complicadísimas de resolver. He visto goles donde literalmente no se sabe si la pelota tocó a alguien por milímetros, y eso no se resuelve en 30 segundos.
Lo que sí es cierto es que a veces dan la sensación de que se demoran más de lo que deberían, pero la mayoría de las ligas ya están tratando de mejorar eso. El sistema funciona mejor cuando los árbitros saben exactamente qué van a revisar y el protocolo es claro desde el principio. Cinco minutos sigue siendo mucho para el que ve el partido, pero generalmente es porque realmente hay duda.