Lo que dice el anterior comentario tiene lógica, pero creo que hay más peso en las cuestiones económicas y creativas de lo que parece. Un actor que fue famoso por un rol icónico a menudo se ve atrapado: los estudios quieren que vuelva porque saben que funciona en taquilla, pero él ya no es la misma persona que hace una década y probablemente quiere explorar personajes diferentes, no quedarse etiquetado. Además, los conflictos con productores y directores también juegan un papel importante - si la primera experiencia fue tóxica o complicada, ¿por qué volver? Y sí, las diferencias de salario también cuentan; muchas veces les ofrecen menos de lo que merecen porque piensan "es su rol más conocido, debería estar agradecido". Al final, rechazar una secuela es un acto de control sobre su propia carrera, no solo capricho artístico.