Los zorros vienen a tu jardín porque encuentran comida - probablemente insectos, gusanos y larvas en tus macizos, o huelen el compost. Es especialmente problemático si en la zona tiran restos de comida. De noche están activos porque tienen menos perturbaciones y hace más fresco. El problema es: una vez que un zorro descubre que vale la pena, siempre vuelve.
Lo más efectivo es que elimines todo lo que los atrae. El montón de compost tiene que estar sin falta cercado o cubierto - una tapa sólida o malla metálica alrededor de toda la instalación funciona bien. La comida para mascotas, arena para gatos y residuos orgánicos no deben estar tirados a la vista. Tampoco debes dejar semillas para pájaros ni frutas caídas - eso atrae animales por todas partes. Cierra los muebles de jardín y los escondites para que los zorros no se acomoden ahí.
Luego lo práctico: los sensores de movimiento con luz o aspersores pueden resultar molestos, pero los zorros se acostumbran rápido. Las cercas deben medir al menos un metro de alto y llegar bien al suelo en la base, porque los zorros también cavan. Si tus vecinos tienen el mismo problema, es mejor que todos reaccionen juntos - si no, los animales simplemente se van al siguiente jardín. En Múnich seguro hay asesorías ambientales que también pueden ayudar.