Lo principal fue que Black Adam no tuvo el desempeño que DC y Warner Bros esperaban. La película salió en 2022 y honestamente tuvo un desempeño inferior en la taquilla comparado con lo que habían invertido en ella. Cuando una película de gran presupuesto no alcanza esos números, los estudios tienden a frenar los secuelas y spin-offs, especialmente en un universo compartido que ya era bastante caótico en ese momento. Johnson había llegado con todo un plan para revolucionar el DCEU, pero la película simplemente no les dio la base que necesitaban para construir esa visión.
Más allá de los números, todo el DCEU estaba en cierta transición en esa época. Warner Bros estaba pasando por cambios de liderazgo importantes y no estaban seguros de qué dirección querían tomar con los proyectos de DC en general. Johnson no iba a quedarse en un universo que no tenía planes claros ni impulso, especialmente cuando su tiempo y marca son valiosos. No fue realmente un drama en el sentido de las revistas de chismes, más bien una realidad comercial donde ambos lados se dieron cuenta de que la asociación no estaba funcionando como se había planeado. A veces estas cosas simplemente no encajan, y ese fue uno de esos casos.