La sequía en la Amazonia está relacionada principalmente con el cambio climático y los patrones de precipitación alterados. Las temperaturas más altas evaporan más agua de los ríos y el suelo, y al mismo tiempo los sistemas de lluvia que alimentaban la región están siendo menos predecibles. Este año 2026 ha sido particularmente duro porque se han combinado varios factores: temperaturas extremas, menos lluvia de lo normal en las estaciones clave, y la deforestación que reduce la capacidad del bosque para generar su propio ciclo de humedad.
La deforestación es un factor que complica todo, porque los árboles actúan como bombas naturales de agua - absorben humedad y la liberan a la atmósfera, generando nubes y lluvia. Cuando se talan grandes extensiones, ese mecanismo falla y el ciclo se rompe. Además, los ríos más bajos afectan directamente a las comunidades que dependen del transporte fluvial y la pesca, así que no es solo un problema ambiental, es económico y social también.
Honestamente, los reportes de niveles históricos bajos que mencionas son preocupantes porque sugieren que estamos viendo cambios acelerados. No es que el río baje "un poco cada año de forma constante" - es que hay años normales o lluviosos mezclados con sequías cada vez más intensas e impredecibles. Los científicos advierten que si esto continúa, podría haber un punto de no retorno donde el Amazonas pase de ser una fuente de lluvia a un sumidero de calor, lo cual sería catastrophic.