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El vestido blanco de novia es en realidad una tradición bastante reciente, no tan antigua como parece. Hasta el siglo diecinueve, las novias se casaban con vestidos de los más variados colores, frecuentemente en tonos oscuros o brillantes. El blanco era un color caro e impráctica, era difícil mantenerlo limpio. El momento decisivo llegó cuando la reina Victoria se casó con un vestido blanco - se convirtió en símbolo de pureza e inocencia, y la moda se propagó rápidamente por Europa, y luego más allá. Después de eso, el color blanco se consolidó en la tradición occidental como prácticamente obligatorio.

En nuestros días, el vestido blanco sigue siendo popular en muchos países, porque la tradición está bien arraigada y se transmite de generación en generación. Además hay un aspecto práctico: el blanco es universal, se ve hermoso en las fotos, y los modistas ya están acostumbrados a coser precisamente estos vestidos, así que hay una enorme selección. Pero lo principal es que simplemente es lo que la sociedad espera, y la gente lo sigue sin ni siquiera pensar de dónde vino.

La verdad es que ahora cada vez más novias eligen lo que les gusta. Algunas se ponen un vestido de color, otras beige o plateado. Si te gusta el blanco - perfecto, si no - no es obligatorio. La boda moderna cada vez más se convierte en una expresión de la personalidad, más que en seguir un canon rígido.

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