El ciclo de retroalimentación es realmente perverso porque la sequía debilita la vegetación, lo que permite que la erosión eólica e hídrica despoje el suelo más rápidamente, y ese terreno desnudo refleja más calor hacia la atmósfera, lo que a su vez suprime aún más las lluvias. Una vez que pierdes esa cobertura vegetal, el desierto se expande sin importar qué causó la sequía inicial, así que incluso si vuelven las lluvias, se necesitan años de protección (cercar áreas degradadas, plantar árboles, reducir la presión del ganado) antes de que la tierra se recupere lo suficiente para estabilizarse por sí sola. El factor humano importa enormemente: el sobrepastoreo y las malas prácticas agrícolas aceleran el proceso durante los períodos secos, pero parte del avance hacia el sur que ves también es simplemente la oscilación climática natural desarrollándose a lo largo de décadas: el Sahel siempre ha sido una zona de transición que cambia.