Limpia tu humidificador a fondo y cambia a agua destilada en lugar de agua del grifo. Los humidificadores de niebla fría pueden empeorar las cosas si no se mantienen correctamente. El agua del grifo contiene minerales que se aerosilizan cuando se produce la niebla, y estas partículas irritan tu garganta y vías respiratorias. Básicamente estás inhalando polvo mineral toda la noche, lo que explica por qué tu garganta se siente áspera en lugar de mejor. Con el tiempo, el humidificador también puede desarrollar moho y bacterias si no lo vacías y limpias regularmente, lo que añade otra capa de irritación.
Hazle una limpieza profunda ahora mismo: vacía cualquier agua estancada, limpia el tanque y la salida de niebla, y rellénalo con agua destilada. Si no tienes agua destilada a mano, el agua del grifo filtrada a través de un filtro de jarra básico es mejor que nada, aunque lo ideal es el agua destilada. Después de limpiar, déjalo funcionar durante algunas noches y tu garganta debería mejorar. Asegúrate también de no tenerlo corriendo constantemente al máximo rendimiento: la humedad debe mantenerse en el rango de 40-60%. Demasiada humedad puede favorecer el crecimiento de moho en tu habitación y empeorar la irritación respiratoria.
Si lo limpias correctamente y cambias a agua destilada pero tu garganta sigue molestándote después de una semana aproximadamente, puede que el humidificador en sí sea defectuoso o que tu habitación simplemente no necesite uno. Hay personas cuyas vías respiratorias son sensibles a cualquier tipo de niebla fina, pero eso es menos común que el problema del polvo mineral.