Las arrugas casi definitivamente vienen de la sequedad, no del corrector en sí. Tu piel bajo los ojos es súper delgada y no tiene muchas glándulas sebáceas, así que cuando está reseca va a hundirse en cada línea que tengas. Ni siquiera el mejor corrector puede adherirse a piel resquebrajada y deshidratada - simplemente se va a desprender conforme avanza el día. Antes de que ni siquiera pienses en cambiar de fórmula, necesitas abordar el problema de la hidratación primero.
Comienza con una buena crema hidratante para los ojos - aplícala generosamente y déjala que se absorba durante un minuto o dos antes de hacer cualquier otra cosa. Luego usa un primer hidratante específicamente para el área de los ojos (o honestamente, solo un humectante ligero también funciona). La clave es darle a esa piel una base tersa y voluminosa. Una vez que tengas eso asegurado, usa menos corrector del que crees que necesitas. Mucha gente lo amontona pensando que más producto = mejor cobertura, pero con una base hidratada en realidad necesitas mucho menos. Aplícalo suavemente con tu dedo en lugar de frotar, y fijalo muy ligeramente con polvo si es necesario.
También considera cambiar a una fórmula de corrector más hidratante - como una fórmula líquida o en barra que sea más humectante que las mates. Honestamente aunque sea, apuesto a que una vez que soluciones tu situación de hidratación, incluso el corrector MAC que ya tienes funcionará bien. La fórmula importa menos cuando tu piel no está trabajando en tu contra.