Casi seguro es exceso de riego. Las phalaenopsis odian tener las raíces mojadas todo el tiempo, y regar cada 5 días es demasiado frecuente para la mayoría de espacios. Ese musgo que mencionás retiene mucha humedad, y combinado con riegos tan seguidos estás creando un ambiente perfecto para que se pudran las raíces. Cuando las raíces se pudren, la planta no puede absorber agua ni nutrientes y las hojas empiezan a amarillear y a ponerse blandas. Lo primero que tenés que hacer es dejar de regar por ahora y esperar a que el musgo se seque bien.
La próxima vez que riegues, hacé la prueba del dedo: metés un dedo en el musgo unos 2 cm y si sentís que aún está húmedo, no riegues. Probablemente necesita agua cada 7 a 10 días, o incluso más. Además, fijate si la maceta tiene agujeros de drenaje; si no tiene, eso también está ayudando a que el agua se quede adentro. Las orquídeas de este tipo prefieren secarse un poco entre riegos.
Si el problema es grave y muchas hojas están blandas, podés sacar la planta de la maceta y revisar las raíces. Si están marrones y blandas, habría que cortarlas con algo limpio, dejar que se seque un poco y replantarla en musgo fresco y seco. Después de eso, sé paciente con los riegos. La orquídea se va a recuperar, pero va a tardar un tiempo.