La mayoría de las veces el problema es exceso de agua. Un riego por semana es demasiado para la orquídea Phalaenopsis, especialmente si el sustrato (esa corteza de árbol) no drena bien. Estas orquídeas prefieren quedarse casi secas entre riegos - lo ideal es regar solo cuando la raíz se pone gris claro y ya no está verde oscuro.
Dicho esto, la luz también cuenta bastante. Cerca de la ventana sin sol directo puede ser borderline - lo ideal sería que recibiera unas 2-3 horas de luz solar débil o estuviera en un lugar bien brillante todo el día. Pero antes de cambiarla de sitio (que también la estresa), intenta cambiar el patrón de riego. Deja que el sustrato se seque completamente, cambia a cada 10-12 días en lugar de semanal, y fíjate en las raíces si puedes. Las hojas amarillas causadas por exceso de agua no se recuperan, pero saldrán nuevas y verdes si cortas el problema de raíz.
Lo que otros no mencionaron: si las raíces están podridas (se ponen blandas y marrones), necesitas hacer un trasplante con sustrato nuevo. Es la trampa principal aquí.