Lo importante es que no tienes que desechar todo. Los retinoides son lo que definitivamente no puedes usar - esos hay que dejarlos de lado durante todo el embarazo. El ácido salicílico en concentraciones bajas (como 0,5-2% en un limpiador o tónico que te enjuagas) generalmente se considera más seguro que los tratamientos de dosis alta, aunque algunos doctores prefieren evitarlo completamente solo por precaución. El ácido azelaico es en realidad una alternativa sólida que combate tanto los brotes como la irritación sin las preocupaciones del embarazo. La niacinamida, la vitamina C y el ácido hialurónico están todos bien y pueden ayudarte tanto con los brotes como con la sequedad que estás experimentando. El ácido glicólico es otra opción - la mayoría de dermatólogos parecen estar más cómodos con él que con el ácido salicílico, aunque de nuevo algunos prefieren que saltees los activos completamente.
Las marcas seguras para el embarazo no son inherentemente mejores, solo formuladas para evitar los ingredientes señalados. Lo que importa más es que tu piel está completamente descontrolada en este momento por las hormonas, así que lo que te funcionó durante años podría simplemente necesitar algunos ajustes. Enfócate en un limpiador suave, un buen hidratante y protector solar (crucial). Si estás teniendo brotes y sequedad al mismo tiempo, eso frecuentemente significa que tu barrera de la piel está molesta - a veces reducir a lo básico y dejar que se recupere ayuda más que agregar tratamientos específicos. Habla con tu ginecólogo u obstetra o con un dermatólogo que tenga experiencia con embarazos; ellos pueden darte el visto bueno para los productos específicos que ya tienes en lugar de que estés adivinando.