No caigas en la trampa de mirar solo los vatios y pensar que más potencia siempre es mejor. Un compresor de 50 litros con motor de 2 kW va a ser un monstruo en tu garaje, caro, ruidoso y ocupará todo el espacio. Para trabajos puntuales (clavadora, pistola de aire, quizás un taladrador neumático de vez en cuando) necesitas algo más modesto.
Busca un modelo de unos 20-30 litros máximo, preferiblemente vertical u horizontal compacto, con motor entre 800 y 1200 vatios. Marcas como Einhell, Cevik o Black+Decker tienen opciones decentes en ese rango a precios razonables. Lo importante es que te fije en los l/min que ofrece a la presión de trabajo (normalmente 8 bares), no solo en la capacidad del depósito. Si ves algo como "40 l/min a 8 bar", eso te da una idea clara de lo que puedes hacer sin estar esperando a que cargue constantemente.
Un truco que la gente no menciona: antes de comprar, ve a una ferretería y toca los modelos. El ruido es un factor real cuando lo tienes en casa, y algunos compresores suenan como un taladro psicópata. Si es muy ruidoso, vas a terminar usándolo solo cuando no moleste a nadie. También revisa si viene con un kit de accesorios básico (pistola sopladora, conector rápido) porque comprarlo todo por separado sale más caro y luego te arrepientes.