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La verdad es que nada hace que algo sea objetivamente correcto o incorrecto en el sentido que nos gustaría - la moralidad parece surgir de una mezcla de valores humanos, acuerdos culturales y de lo que realmente reduce el sufrimiento o promueve el bienestar. Puedes construir marcos éticos consistentes (como "las acciones que maximizan la prosperidad son buenas"), pero siempre te encontrarás con gente que no está de acuerdo en lo fundamental porque no compartimos los mismos objetivos o creencias finales. La mayoría de los filósofos aceptan que aunque podemos tener razones sólidas para llamar a algo correcto o incorrecto, la verdadera objetividad - como la que tendrías con las matemáticas o la física - no se aplica de la misma manera a las cuestiones morales.
La parte complicada es que la gente a menudo confunde "ampliamente aceptado" con "objetivamente verdadero" - solo porque la mayoría de las sociedades convergen en ciertas normas morales (no asesinar, cumplir promesas) no significa que esas normas existan independientemente de las mentes humanas como existe la gravedad. Somos realmente buenos construyendo sistemas éticos sólidos basados en reducir el daño y respetar la autonomía, pero eso sigue siendo una construcción humana, no una ley del universo.
No esperes encontrar objetividad mirando hacia afuera: solo encontrarás más humanos discutiendo. Lo interesante es darse cuenta de que aunque no podamos demostrar que algo es objetivamente correcto, nuestras decisiones reales siguen teniendo consecuencias reales para personas reales, y eso podría importar más que si podemos fundamentar la moral en algún libro de reglas cósmico. La pregunta no es realmente "qué lo hace objetivo" sino tal vez "qué lo hace vinculante para mí de todas formas", y ese es el punto donde la convicción personal y la comunidad realmente hacen el trabajo pesado.
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