Los regalos para gente así funcionan mejor si van por la experiencia o lo consumible en lugar de por las cosas. Piensa en algo que disfrute hacer: ¿sale a pasear, va al bar con los amigos, cocina, arregla cosas en la casa? Un buen regalo suele ser algo que potencia eso que ya hace. Por ejemplo, si le gusta cocinar puedes regalarle ingredientes de calidad, especias raras o aceite bueno; si sale a pasear, unas botas cómodas o una mochila de verdad; si toma algo con los colegas, una botella decente sin ser carísima. Lo importante es que sea algo que use de verdad, no que acumule polvo.
Otra opción es directamente experiencial: entradas para un partido, un concierto, una cena en un restaurante que le apetezca, una clase de algo que siempre tuvo curiosidad (cocina, carpintería, lo que sea). Eso no ocupa espacio y los recuerdos pesan más que los objetos cuando alguien ya tiene lo que necesita. Si quieres algo más tangible pero sin gastar una barbaridad, busca en la línea de lo práctico: herramientas de calidad si es manitas, una buena linterna, un termo de verdad, cosas que se gastan y tienen que renovarse.
Lo más importante es que preguntes sin que se dé cuenta - habla con tu madre, hermanos o amigos suyos para enterarte de qué le apetecería en realidad. A veces la gente dice que no le interesa nada pero en el fondo tiene un hobbie discreto o algo que le encantaría probar. Con eso te ahorras sorpresas incómodas y aciertas seguro.