Lo curioso es que muchas tradiciones de Año Nuevo tienen la misma idea de fondo: limpiar lo viejo para dejar espacio a lo nuevo. En Tailandia celebran el Songkran, donde se tiran cubos de agua a la gente como forma de purificación y renovación, así que es parecido al ritual griego que mencionaban antes. En Escocia efectivamente hacen el "first-footing", pero hay más: en Brasil la gente se viste de blanco y va a la playa para hacer ofrendas al mar, pidiendo bendiciones para el año que viene.
En Dinamarca tienen una cosa bastante brutal: la noche del 31 de diciembre, la gente rompe platos contra la puerta de los amigos (¡con permiso, claro!), y cuantos más platos se rompan en tu puerta, más amigos tienes y más suerte tendrás. En Filipinas tiran monedas al aire durante el cambio de año porque supuestamente atrae dinero y prosperidad. Algunos países como Escocia también tienen la costumbre de abrir puertas y ventanas justo al cambiar de año para que se vaya lo malo.
Lo que veo es que aunque vosotros comáis las uvas y os pongáis ropa de color (que también tienen ese toque de renovación), en casi todos lados la gente quiere hacer algo físico: romper algo, tirar agua, lanzar monedas. Es como si necesitáramos un gesto tangible para convencernos de que realmente estamos dejando atrás lo viejo.