La situación fue en realidad un poco más complicada que simplemente perder la licencia. En 2017, Tiger fue arrestado por conducir bajo la influencia del alcohol en Florida después de que lo encontraran dormido al volante - todo fue bastante caótico. Terminó aceptando un acuerdo de culpabilidad por conducción temeraria en lugar de pasar por un juicio completo por DUI, lo que le resultó en libertad condicional, licencia suspendida y la obligación de completar un programa de DUI. El hecho de que no fuera a la cárcel fue lo que su equipo legal negoció, básicamente canjeando la declaración de culpabilidad por evitar tiempo en prisión. No es que se librara fácilmente exactamente; fue una jugada estratégica que le permitió resolver todo sin la amenaza de la cárcel sobre su cabeza.
La suspensión de la licencia en realidad importó menos para el golf de lo que crees. No podía conducir normalmente, claro, pero eso no te impide jugar golf profesional o viajar - de todas formas tenía gente que lo llevaba. Lo que probablemente le dolió más fue el golpe a su reputación personal y los problemas mentales que estaba atravesando en ese momento. Lo interesante del tema de la carrera golfística es que su rendimiento en realidad mejoró después de que todo esto se resolvió. Le tomó años volver a ganar torneos, pero eso fue más por lesiones y su swing que por los asuntos legales.
Conozco a alguien cuyo familiar pasó por algo similar con un acuerdo de conducción temeraria - la suspensión de la licencia es molesta en la vida cotidiana, pero para alguien con dinero y una carrera profesional como la de Tiger, simplemente te las arreglas. La verdadera consecuencia fue solo tener eso en su expediente y el escrutinio público, no las cosas prácticas.