Si te funciona bien una de 15 euros y no tienes problemas de encrespamiento, honestamente no necesitas gastar cientos de euros. La diferencia real existe pero depende mucho de tu tipo de pelo y de qué tan exigente seas con el resultado final. Una plancha barata calienta y alisa, punto. Una cara probablemente lo hace de forma más uniforme, con menos daño y manteniendo mejor el resultado durante más tiempo, pero eso no significa que sea imprescindible para todos.
El tema es que las marcas premium como GHD o Dyson tienen tecnología mejor pensada: distribución de calor más pareja, materiales que dañan menos, características que sí hacen diferencia. Si tu pelo es rizado, muy dañado o encrespado por naturaleza, probablemente te lo agradecería. Pero si ya estás contenta con los resultados y tu pelo está bien, es tirar dinero. Tu hermana quizá vea diferencia porque su pelo sea diferente al tuyo o porque busque un acabado más pulido.
Mi consejo sería que si algún día tu plancha de Carrefour te falla, entonces sí contempla pasar a algo de mejor calidad. Pero mientras tanto, si no te queja nada, no gastes. Hay gente que invierte en una cara y nota el cambio; hay gente que gasta 200 euros y se pregunta por qué no lo hizo antes. Todo depende del pelo que tengas.