El problema no es solo que las tiras baratas pueden ser de baja calidad. Hay otro asunto con la adhesión: deben adherirse bien a los dientes, si no, el blanqueador se va a las encías y causa irritación. Las tiras de calidad mantienen la forma y distribuyen correctamente el principio activo, pero con los productos chinos esto muchas veces funciona de manera inestable. El resultado puede haber, pero desigual, como si se blanqueara por manchas.
Además, nadie verifica la composición de estas tiras según nuestros estándares de seguridad. Ahí puede haber de todo: desde un simple irritante hasta sustancias que con el tiempo afectan negativamente la mineralización del esmalte. El esmalte no se regenera, así que arriesgarlo por una economía dudosa no es muy inteligente.
Si de verdad quieres blanquear los dientes, o bien vas a una clínica dental con un profesional (sale caro, pero es confiable), o usas marcas comprobadas con composición clara. O al menos no esperes resultados milagrosos en dos semanas: eso es puro engaño de marketing, ni siquiera las tiras de calidad dan efectos tan espectaculares.