Si pasás tanto tiempo frente a la pantalla, el senderismo no es moda, es lo que necesitás. Pero no por razones místicas ni nada de eso. Lo que pasa es que cuando estás acá metido en tareas repetitivas, tu cuerpo se vuelve sedentario y tu cabeza se queda en un loop. Una caminata de tres horas te resetea eso de forma que ningún gimnasio logra porque además tenés que prestar atención al terreno, la respiración se normaliza sin que la fuerces, y cuando llegás a casa dormís como nunca.
El lado práctico: no necesitás equipo caro ni entrenar como un atleta. Empezá con rutas cortas de tu zona, tipo dos horas máximo, con buen calzado nomás (eso sí, invertí en botas decentes, no en zapatillas viejas). Lo que ninguno te va a decir es que arranques yendo en día de semana si podés, aunque sea un feriado. Los fines de semana se llena de gente, rutas congestionadas, estacionamiento complicado. El verdadero beneficio del senderismo es la tranquilidad, así que si podés evadir la multitud, hacelo.
A los 32 también es cuando tu cuerpo empieza a reclamar movimiento si no le diste durante años. No es que te vuelvas deportista de repente, pero una caminata sostenida cada dos semanas cuesta arriba se nota en la resistencia cardiovascular, el humor, todo. Así que sí, mete prisa, pero sin presionarte con ritmos locos. Mirate un par de senderos cercanos en maps o allofmp, anotate uno para el próximo finde y listo.