Los vinilos autoadhesivos son bastante más frágiles de lo que parecen a primera vista. La ventaja principal es que instalación es rápida, sí, pero cuando hablamos de durabilidad estamos en otro nivel comparado con pintura. Un vinilo decente te dura de 3 a 5 años máximo en condiciones normales, mientras que una buena pintura te aguanta 10+ sin problemas. El problema real está en las aristas: se despegan primero por los bordes, especialmente si hay cambios de temperatura o humedad.
Lo que no mencionaron es que la preparación de la pared es casi igual de importante. Si la pared tiene polvo, humedad o está ligeramente irregular, el vinilo se va a pelar mucho antes. Con pintura al menos sellás imperfecciones. Además, si decides quitarlos después (porque te cansaste del patrón o querés pintar), los vinilos baratos dejan residuo pegajoso que es una pesadilla limpiar.
Mi recomendación: úsalos para espacios secos, áreas que no reciben luz directa constantemente, y en departamentos donde probablemente no vas a estar más de 3-4 años. Si es tu casa de largo plazo y especialmente si tiene baño y cocina, invertí en pintura de calidad. Cuesta más arriba pero te ahorras el mal viaje de estar pelando vinilo en 18 meses.