La diferencia real está en la concentración de activos y el tiempo de exposición, no tanto en la marca. Una mascarilla casera de Pantene o SheaMoisture tiene ingredientes similares a los que usa una peluquería, pero las profesionales suelen aplicar productos con concentraciones más altas (y más caros) que deja actuar más tiempo, a veces con calor. Eso sí acelera los resultados, pero si tu pelo no está dañadísimo, las mascarillas caseras funcionan también, solo que necesitas ser más consistente y darle más semanas para notar cambios reales.
Lo que capaz no estás viendo es porque esperas cambios dramáticos muy rápido. Una mascarilla por semana durante seis meses debería haber hecho algo noticeable si tu pelo lo necesitaba (más brillo, menos frizz, más manejable), pero depende mucho de tu tipo de pelo y qué tan comprometido estaba. Si sigues sin notar nada después de varios meses, probablemente el producto no es el adecuado para vos, no que sea inútil la rutina en general.
Dicho esto, ir a la peluquería cada mes es caro de pedo si solo es por mascarilla. Pero si combinás la rutina casera con un tratamiento profesional cada dos o tres meses, capaz ves resultados más rápido y motivantes. De todas formas, no dejes de aplicarte la mascarilla en casa; lo que cambiarías es el producto o la frecuencia, no abandonar la idea.