La cuestión es que cambió de verdad, pero no es solo nostalgia. Los vídeos antiguos funcionaban porque había gente haciendo humor sin pensar mucho en algoritmos o monetización - era más experimental, con chistes que duraban, pausas raras, humor absurdo que hoy en día nadie toca porque "no convierte". YouTube literalmente penalizaba vídeos que no mantenían la atención en los primeros segundos, así que los cómicos tuvieron que adaptarse a un formato mucho más acelerado y predecible.
Lo que también cambió fue la propia cultura de los comentarios y comparticiones. Antes los chistes se propagaban de forma más orgánica entre amigos, había menos presión para hacer contenido que "viralizase" inmediatamente. Ahora todo está optimizado, los títulos son clickbait, las miniaturas gritan por atención. No es culpa de los creadores, es el sistema que obliga a esto. Los críos que crecieron con ese humor más tosco e improvisado tienen recuerdos de algo que se hacía con menos restricciones, y es difícil replicar eso cuando la plataforma castiga exactamente ese tipo de riesgo creativo.