La mayoría de los pediatras aconseja esperar a los 6 meses cumplidos, aunque algunos dan luz verde ya a los 5 meses y medio si el bebé muestra ya las señales correctas. No es algo tan rígido como parece, depende más de los indicadores de desarrollo que de la edad exacta.
Las señales verdaderas son estas: la niña debe conseguir estar sentada con poco apoyo (no completamente sola, pero casi), debe haber perdido el reflejo de extrusión (es decir, no empuja más todo fuera de la boca automáticamente con la lengua), y sobre todo debe mostrar interés cuando la ves comer - tipo que sigue la comida con la mirada, intenta agarrarla, se mete las manos en la boca. Si ya está haciendo estas cosas a los 5 meses y medio, podéis empezar tranquilas. Si en cambio aún no hemos llegado ahí, mejor esperar unas semanas aunque casi tenga 6 meses.
Honestamente, la diferencia entre empezar a los 5 meses y medio y a los 6 meses es mínima. Lo que cuenta es que la niña esté lista desde el punto de vista del desarrollo neurológico y motor, no tanto el número exacto. Y sobre todo: si tenéis dudas, vuestro pediatra conoce a vuestra hija mejor que nadie, así que escuchad lo que os dice él antes que las opiniones que circulan por ahí.