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Hay que investigar de verdad qué pasa detrás de todo esto - raramente es solo pereza, a menudo hay acoso, problemas con un profesor, o el adolescente que se siente completamente perdido en las clases. Una vez que sabes qué es lo que falla, puedes trabajar en eso con él en lugar de solo obligarlo a ir.
Lo que muchas veces se olvida es que rechazar la escuela no es solo algo mental - a veces es el cuerpo el que dice basta, con dolores de barriga o de cabeza por la mañana. Antes de buscar soluciones milagrosas, realmente vale la pena escuchar al adolescente sin juzgarlo y verificar con un médico que no haya nada físico detrás, si no van a estar dando vueltas en círculos.
El error es querer obligar al adolescente a volver sin antes entender realmente por qué se niega - las otras respuestas tienen razón, pero olvidan que a veces simplemente el sistema escolar no le conviene nada, y ahí obligarlo no va a arreglar nada. Antes de invocar acoso o problemas físicos, habla con él sin juzgar, quizá en privado, lejos de momentos de tensión. Escucha de verdad lo que dice en lugar de buscar soluciones hechas - muchas veces el adolescente sabe exactamente qué lo bloquea, solo necesita sentirse escuchado.
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