Lo que realmente cambia las cosas es reformular tus preguntas. En lugar de "recoge tu habitación", puedes decir "me gustaría hablar contigo sobre tu habitación" o "¿cómo podríamos organizarlo juntos?". Es un consejo que parece tonto pero funciona porque no le das la impresión de que le impones algo desde arriba. A los 14 años, los adolescentes se vuelven hipersensibles a todo lo que se parece a una autoridad arbitraria. Es normal, no es una crisis, es solo que su cerebro se está reconstruyendo. Pero entonces tienes que adaptar tu forma de comunicarte.
Lo otro importante es parar antes de que suba demasiado. Por ejemplo, cuando sientas que la tensión se dispara, dices "mira, vamos a dejarlo por ahora, lo hablamos más tarde" y te vas de verdad. Nada de "vas a escucharme" como última palabra. Los gritos de ambos lados, es normal en el momento pero solo refuerza el ciclo. Una vez que se haya calmado, pueden hablar de verdad sin que sea una batalla.
Intenta también entender por qué reacciona así ante ciertas cosas. A veces no es la petición en sí, es que siente que no lo escuchas en otras situaciones o tiene la impresión de que siempre lo estás criticando. No necesitas psicoanalizarlo, solo escucha sin juzgar cuando habla. "Veo que te parece injusto" le hace mucho bien a esa edad.