Algo cambió para mí el invierno pasado cuando estuve horas en el hielo - solo yo, un agujero y silencio - y me di cuenta de que había dejado de pensar en todo el ruido en mi cabeza y estaba genuinamente *presente* de una manera en que nunca lo estoy de otra forma.
No fue nada místico ni dramático, pero abrió algo que no puedo dejar de ver ahora, lo cual honestamente a veces se siente un poco desestabilizador.
Lo que describes sobre detectar patrones y buscar significados suena como si tu cerebro finalmente soltara el freno de mano y procesara cosas que siempre estuvieron ahí, solo que filtradas antes. Eso es real y vale la pena tomárselo en serio, aunque también diría que está bien darte permiso para sentirte incómodo con ello - no significa que algo ande mal, solo que te estás adaptando a ver las cosas de otra manera. 🎣