Después de 19 años cuidando abejas y metiendo las manos en hornos, te digo que el desgaste de pastillas es bastante parecido a cómo se gasta una buena bandeja de repostería: depende de cuánto la uses y cómo la trates. En tu caso con el Ibiza del 2019 conduciendo por ciudad, es totalmente normal que estén gastadas ya. La conducción urbana es asesina con las pastillas porque estás frenando cada dos metros, no es como andar en ruta donde frenas de vez en cuando. 40.000 a 70.000 kilómetros es el rango que ves por ahí, pero puede variar bastante. Si llevas el carro desde el 2019 y conduces bastante por la ciudad, probablemente ya superaste esos números sin problemas. No es que hayas manejado mal, simplemente es cómo funciona.
Lo que otros no mencionan mucho es que no esperes a que se desgasten completamente. Cuando las pastillas están muy gastadas, empiezan a dañar el rotor, y eso sí se pone caro. El taller te está avisando a tiempo, así que cambia las pastillas sin dudar. Mientras estés ahí, aprovecha para revisar que los rotores no estén hechos polvo. Algunas veces los mecánicos te avisan de eso cuando ves el presupuesto final y te asusta, pero es mejor invertir ahora que después pagar una fortuna porque descuidaste el mantenimiento. Maneja con cuidado los primeros kilómetros después del cambio, que las pastillas nuevas necesitan un proceso de asentamiento.