Lo seguro es preparar bien las paredes antes: limpialas bien con un trapo húmedo para quitar polvo y suciedad, déjalas secar completamente, y si la pintura está muy vieja o descascarada en algunas partes, mejor no arriesgarse ahí. El papel autoadhesivo de calidad generalmente no daña pintura en buen estado, pero todo depende de qué tan frágil esté la que ya tienen - si al pasar la mano se te sale pintura, ese papel va a ser problemático. Lo ideal es hacer una prueba en una esquina o pared que no se note mucho, esperar unos días, y después intentar despegarlo con cuidado para ver cómo reacciona; si la pintura se mantiene intacta, adelante con el resto del depa.