En el comercio minorista, el costo se calcula de forma bastante simple: es solo lo que realmente pagaste a los proveedores por la mercancía. La renta, los salarios de los vendedores, los servicios públicos, internet, todo eso son gastos operacionales, van por separado. Muchos principiantes confunden estas categorías y terminan con una imagen incorrecta de las ganancias. En realidad, el costo de la mercancía no cambia dependiendo de cuánta gente trabaje en la tienda o cuál sea tu renta. Es simplemente el costo de compra.
Calcúlalo así: escribe en una tabla el costo de toda la mercancía comprada durante el período, divide por la cantidad de unidades vendidas, y obtendrás el costo promedio de una unidad. Luego, en una línea separada, todos los gastos operacionales: salarios, renta, servicios públicos, empaque, transporte de mercancía. Estos gastos afectan si tu tienda es rentable o no, pero no forman parte del costo de un artículo específico.
Para entender si realmente estás ganando, calcula así: ingresos por ventas menos costo de la mercancía vendida menos todos los gastos operacionales. Eso es tu ganancia o pérdida real. Si con este esquema resulta que la tienda está en rojo, significa que los precios son demasiado bajos, o necesitas reducir gastos, o las ventas son débiles. Cada uno de estos problemas se resuelve de forma diferente, pero sin un cálculo correcto simplemente estás trabajando a ciegas.