Para la declaración de impuestos sobre la renta, tienes que rellenar una declaración clásica (2042-C-PRO) aunque seas autónomo en régimen de microempresas, donde reportas tu facturación anual bruta. Antes de eso, tienes que enviar regularmente tus declaraciones de facturación a la Urssaf (mensualmente o trimestralmente según lo que hayas elegido al registrarte) si no arriesgas penalizaciones.
Una cosa que mucha gente olvida: guarda bien todos tus justificantes y facturas, porque aunque estés en régimen micro puedes deducir ciertos gastos profesionales reales si superas el umbral (como material, software, etc.), y eso cambia tu base imponible. Si no, te queda el abatimiento forfaitario clásico de alrededor del 34%, pero comprobar tus gastos puede ahorrarte dinero de verdad según tu actividad.