Lo que pasa con estos acertijos es que tu cerebro se bloquea mirando la configuración inicial y asume que los palitos ya están en su forma "correcta". Pero en realidad, lo único que necesitas es permitirte ver esos mismos palitos de otra manera. Un palito que ahora forma parte del número 5 puede convertirse en parte del 3 o del 8 si lo mueves un centímetro. La ecuación que parece imposible de repente tiene sentido cuando uno de los números se transforma en algo completamente distinto.
El otro factor es que estos acertijos casi siempre juegan con números romanos o con la forma específica en que dibujamos los dígitos. Por ejemplo, si ves algo como VI + V = XI y te dicen que muevas un solo palito, la tendencia es pensar "VI es 6, V es 5, eso suma 11, así que está bien". Pero puede ser que uno de esos palitos forme parte de dos números a la vez, o que al moverlo transforme un número en otro que hace que la ecuación funcione. Una vez me quedé un rato mirando uno donde había que mover un palito en el número 1 para que toda la operación tuviera sentido, y resulta que ese palito podía ir a formar parte del símbolo de suma o del número siguiente, alterando toda la interpretación visual.
La lógica en realidad es bastante simple una vez que ves la solución: es matemática básica, pero envuelta en un truco visual que tu mente no espera. El desafío no está en resolver ecuaciones complicadas, sino en entrenar tu vista para que vea que esos palitos no son "los números" definitivos, sino solo una de muchas formas posibles de representar cifras.