A mí me pasa lo mismo, y te aseguro que no estás haciendo nada mal - es solo que los adolescentes son complicados. A esa edad buscan su autonomía y al mismo tiempo prueban los límites, así que las cosas pequeñas (el baño, quién cogió qué) se convierten en guerras territoriales. Es normal, pero también es completamente agotador para los padres. El hecho de que tú también grites es humano y francamente demuestra que necesitas crear espacios donde puedas respirar tú también.
Lo que me ayudó fue no intentar quedarme neutral durante la disputa - es demasiado tarde en ese momento. En lugar de eso, establecí reglas claras antes de que se vuelva una locura. Como horarios fijos para el baño, zonas claramente definidas para sus cosas. Cuando la cosa se calienta, mando a cada uno a su habitación unos minutos en lugar de dejar que escale. Y después, cuando todo el mundo está tranquilo, volvemos a hablar del tema. No corta las disputas, pero evita que se convierta en una crisis familiar cada vez.
Lo otro es realmente no culpabilizarte por gritar. Los adolescentes nos tocan los nervios a propósito o sin querer, y eres humana. Si sientes que te subes, está bien decir "Estoy demasiado nerviosa ahora, vuelvo en 5 minutos" y aislarte. Ellos también aprenden así a gestionar la frustración. Se mejora con el tiempo, lo prometo.