Probablemente tus clics no tengan el retraso que sientes - la percepción importa muchísimo en los juegos competitivos, y a veces es solo una cuestión de confianza más que lag real. Dicho esto, el verdadero cuello de botella es tu monitor de 60Hz; pasar a 144Hz o más hace la mayor diferencia con creces, ya que ves los fotogramas más frecuentemente. Para ganancias menores, desactiva V-sync en el juego, asegúrate de que la velocidad de polling del ratón esté configurada a 1000Hz (no 125Hz) en su software controlador, y reduce tu configuración gráfica para obtener más fotogramas por segundo - un monitor de 144Hz mostrando 200fps se siente mucho más receptivo que mostrando 60fps. Medir el input lag correctamente requiere equipo especializado, así que a menos que estés compitiendo a un nivel alto, enfócate en esos ajustes y la actualización del monitor primero.